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Risotto ai funghi

El risotto es uno de los platos típicos de Italia, ya que en la zona norte se cultiva mayoritariamente este cereal. De hecho, la canción titulada “Bella ciao”, famosa hoy en su versión referente a i partigiani (la resistencia a la invasión alemana) era en un principio un cántico que entonaban le mondine (mujeres que trabajaban en los campos de arroz). Para quien no conozca esta bella canción, aquí os dejo un enlace en el que se cantan las dos versiones, primero la antigua y después la moderna entonada por un coro (os recomiendo que lo escuchéis):

En fin, el risotto es una forma de cocinar el arroz distinta a las que solemos usar en España, sobre todo porque el resultado es enormemente cremoso. Se puede hacer con casi todo tipo de ingredientes: carnes, pescado, marisco y, por supuesto, setas, que es como lo hicimos esta vez.

El encargado de mostrarnos cómo se hacía fue nuestro profesor de Italiano, Mario, a quien no veréis en las fotos porque no le gusta salir. Nos aceptó en su casa (pequeña, pero francamente bonita) y nos enseñó a cocinar el risotto de forma tradicional, es decir con paciencia y lentitud, porque el secreto de un buen risotto es éste.

Primero se debe hacer un caldo (de carne, pescado o verduras, según sean los ingredientes), después se elabora un sofrito a base de cebolla, zanahoria y apio muy picado y se le añade el ingrediente elegido, en este caso, champiñón y setas. Cuando está rehogado todo, se añade el azrroz y se dora, se le pone un poco de vino y aquí está el secreto, se remueve constantemente mientras se va añadiendo el caldo poco a poco, sólo según lo va necesitando, y lentamente se cocina a fuego suave.

Justo antes de servir se debe añadir un poco de queso parmesano o mantequilla, según le vaya mejor, y el resultado es éste:

Os puedo asegurar que es algo exquisito, pero ahora que sé hacerlo, espero comerlo más a menudo.

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Grande fine settimana

Este fin de semana ha sido agotador. Está claro que el acontecimiento más señalado ha sido la victoria de la selección ayer por la noche que, como el resto de días, vi con mis nuevas amigas, a las que se sumaron algunos aficionados más, en su mayoría italianos:

Pero el fin de semana comenzó con una divertida cena del Departamento de español en casa de Federica, una doctoranda que se ha portado como una gran anfitriona.

Para la ocasión, nosotras cocinamos una tortilla de patatas y una quiche, que debían estar muy buenas porque desaparecieron rápidamente (la tortilla ni la probamos):

La fiesta terminó tarde  para unos cuantos entre los que me cuento y eso me causó falta de sueño,

lo malo es que al día siguiente madrugamos para ir a la playa. A las 9 y media de la mañana estábamos en la estación camino de Livorno, ciudad costera cuyas playas libres nos recomendaron, ya que aquí la mayoría de las playas son de pago.

Llegamos casi a mediodía por problemas logísticos (confudimos el trayecto) y disfruamos de un espléndido día, aunque yo me quemé un poco. La playa no era muy bonita, pero el agua era estupendo:

En fin, acabé muy cansada y rematamos con la final del Mundial, pero estoy contenta, no se puede pedir más.

Este es mi tercer fin de semana en Pisa y comenzaba como uno más: estudio, estudio, estudio… En este caso, del italiano, ya que el lunes comienzo el curso y me han dicho que me colocaban en un nivel bastante superior al mío (al parecer porque, siendo española, entienden que me voy a poner al día antes que los demás). Así que  me he comprado una gramática y estoy adelantando el estudio de aspectos que creo que darán por sabidos:

Pero, aparte de esto, ayer jugaba la selección española los cuartos de final del mundial (¿alguien en España no se ha enterado?) y decidí ir a ver el partido a un bar con un par de compañeras españolas (Livia y Marian) que han venido recientemente a Pisa para hacer una estancia breve, como yo.

Quedamos en el centro de la ciudad y nos pusimos a buscar algún sitio donde lo dieran (ya que era un partido de pago, en la RAI habían puesto el Argentina-Alemania) y parecía misión imposible. Vimos a un chico con la bandera española y decidimos seguirle, pero giró en algún sitio y lo perdimos. Justo entonces vimos un bar cubano que sí retransmitía el partido y ahí nos quedamos. El sitio resultó agradable, aunque hacía algo de calor, y a los pocos minutos de llegar aparecieron dos chicas, una de las cuales hablaba español y les invitamos a nuestra mesa. Resultó que eran sicilianas, pero una de ellas, además, mitad andaluza.

Todas juntas comenzamos a animar a La Roja y pronto se nos unió un pequeño de no más de un año que cenaba con sus padres en la mesa de al lado, fue bastante divertido. Lo pasamos un poco mal con los penaltys (gracias San Iker) y el árbitro, pero Villa volvió a marcar y estallamos de alegría, para entonces, el resto del local, en su mayoría partidarios de Paraguay, ya se había hecho a nuestros gritos y hasta rieron con nuestro alboroto.

En fin, lo pasé muy bien, la próxima cita es el miércoles y seguramente volvamos a ver a nuestras dos nuevas amigas: Noelia y Giulia.

Fuori di gioco

Esta mañana me he despertado dispuesta a salir a la calle para mostraros otra fiesta pisana, bueno, más bien un espactáculo. Se llama Gioco del ponte y se celebra desde hace siglos (con algunas interrupciones) el último domingo de junio. Sin embargo, desde el año pasado han cambiado la fecha al último sábado (cosa en la que yo debía haber caído cuando leí el cartel) y yo me enteré. Así que la celebración se produjo ayer mientras yo leía tranquilamente en casa el Tratado de la argumentación de Chaim Perelman (vamos, que nada me hubiera impedido asistir). Así pues, a falta de comentarios y fotografías de la que escribe, os dejo un enlace en el que podéis observar un poco en qué consiste y ver alguna imagen (eso sí, en italiano):

http://www.comune.pisa.it/turismo/manifestazionistoriche/giocoponte-it.htm

 

Se trata de una lucha entre dos bandos opuestos, los de los distintos barrios que separa el río Arno, por tomar un puente de la ciudad (Puente di Mezzo). Es la derivación de los antiguos torneos en los que dos caballeros se enfrentaban con maza y hoy en día se celebra intentando desplazar, con la ayuda de un artefacto con engranajes, al equipo del lado contrario.

En fin, ya que no puedo hablaros más de ello, por no haberlo presenciado, os voy a mostrar un poco la habitación que ocupo en Pisa. Se trata de una amplia estancia que yo creo que antes desempeñaba la función de salón, ya que hay un piano y un sofá. Los muebles son algo antiguos (a excepción del armario, que se ve compraron para convertirla en dormitorio), pero de un aspecto acogedor. Tengo una pequeña cama que sale como apéndice del sofá, pero que es bastante cómoda, y mi propio frigorífico. Esto último se debe a que la dueña de la casa, una italiana un tanto nerviosa y peculiar, amante de los gatos y artista bohemia (la casa está llena de cuadros suyos y no parece tener otro oficio), está especialmente obsesionada con que cada inquilina tenga sus cosas separadas de las del resto, lo que incluye que cada una tenga su propio papel higiénico (a mí esto es lo que más me chocó). Además, mis compañeras son también un poco extrañas, están todo el día encerradas en sus habitaciones y pronto me di cuenta que también comían dentro. Así que, yo me estoy viendo algo influenciada y, harta de comer sola en la cocina, como viendo la televisión en mi cuarto. Menos mal que salgo todos los días para trabajar en la biblioteca de la universidad, donde me han recibido muy bien, y pronto comenzaré un curso de italiano, si no, me volvería loca.

Bueno, os dejo unas fotos para que juzguéis por vosotros mismos y ya os iré contando algo más.

Come una turista…

Pisa es una ciudad mediterránea, cercana al mar, y no sé si será por eso, pero la verdad es que, por lo que he visto, aquí cuando llueve, llueve de verdad. Ayer estuvo todo el día diluviando e incluso se nos inundó un poco el jardín trasero (el agua llegaba casi al primer escalón). Grabé un video desde la ventana de mi habitación, pero no se aprecia del todo bien, así que, tendréis que hacer una acto de fe y creerme.

En cambio hoy, ha dejado de llover y, como ayer estuve todo el día encerrada, he decidido salir a dar un paseo. Así pues, cargada con mi cámara de fotos como una turista más, me he adentrado en el centro de la ciudad. Estaba todo lleno de españoles (grupos de jóvenes que debían estar de viaje de estudios por los gritos que daba un adulto llamando a algunos), así que me he sentido un poco más reconfortada.

En fin, aquí os dejo algunas muestras de lo que he visto hoy:

 

 

Esta es la Piazza dei miracoli, o Plaza de los Milagros, donde se ubican el Batisterio, la Catedral y la famosa Torre (en este orden en la foto). Es lo primero que encuentro tras cruzar la muralla viniendo desde mi casa.

Después he recorrido la Via di Santa Maria y he girado para llegar a la Piazza dei Cavalieri o Plaza de los caballeros, donde se encuentran los edificios de la Scuola Normale di Pisa. El central es uno de los más bellos de la ciudad:

 

 

 Finalmente, he subido por la Via Borgo Stretto y he cruzado la muralla por la Porta a Lucca para volver a casa. Ha sido un paseo de una hora más o menos que me ha sentado muy bien. Ahora estoy lista para retomar el trabajo:

La cittá illuminata

Desde el siglo XVII se celebra en Pisa la tradicional Luminaria di San Raniero.

Rainiero de Pisa, patrón de la ciudad, abrazó la vida piadosa tras una juventud de ocio y diversiones. Se trasladó a Tierrra Santa, donde permaneció trece años como eremita, ayunando y haciendo sacrificios. A su vuelta fue acogido en la ciudad como un salvador y se propagó la fama de sus milagros. Murió el 17 de junio de 1161 y fue santificado inmediatamente. En 1632 fue nombrado patrón de la ciudad y el 1688 sus restos fueron colocados en el altar de la Catedral pisana. Esa noche, los habitantes de Pisa acompañaron la urna con velas  hasta su actual ubicación y desde entonces, año tras año, la noche anterior a la festividad de San Raniero, la ciudad se sigue vistiendo de luz mediante unos pequeños vasos de cristal con una vela en su interior.

No soy muy buena haciendo fotos, pero anoche presencié este hermoso ceremonial y os dejo una pequeña muestra:

Una prima parola

Hoy comienzo a escribir este blog por recomendación de una amiga. La verdad es que resulta más complicado de lo que pensaba. Sólo elegir un nombre que tuviera algo que ver conmigo y con lo que pensaba contar me ha llevado un buen rato, y seguramente habrá quien no lo entienda. Por ello, aquí os dejo un vídeo con un fragmento de L’ elixir d’ amore, una ópera de Donizetti, que, si bien no puede decirse que sea mi favorita, sí me gusta bastante:

En definitiva, lo único que he pretendido es iniciar este blog con un título que reflejara lo que voy a contar: por el momento, mis experiencias en Italia y con el italiano (de ahí lo de “una parola”). Muy pronto daré comienzo a este relato, aquí os espero.